“La ciudad de Jerez de la Frontera, rica en historia y espiritualidad, cuna de conquistadores, virreyes y santos, fue elegida por la Providencia Divina para la Fundación del segundo Monasterio de Monjas Mínimas de San Francisco de Paula a comienzos del siglo XVI”.
Desde el año 1524 el Señor ha mantenido la presencia silenciosa y orante de estas hermanas, que ofrecen su propia vida en testimonio de radicalidad evangélica para todo el mundo, pero especialmente para los habitantes de Jerez que con tanto amor las han acogido y les han ayudado en momentos de precariedad.
El legado que nos ha dejado San Francisco, nuestra misión, como la de aquellas hermanas que nos han precedido, más que custodiar una tradición, es ser portadoras de una luz, ellas no entregaron su vida para conservar muros y costumbres, sino para construir el edificio espiritual de nuestra comunidad, unido a la Iglesia, cimentado en Cristo; para ser, como nos pide nuestro Fundador, “luz y salvación para muchas almas”